miércoles, 6 de octubre de 2010

Correción política, la nueva mierda

Hace un par de días se notificaba a los medios que el nuevo Medal of Honor eliminaba la posibilidad de elegir a los taliban como facción en el multijugador. Esto, amigos míos, es una muestra más de la mierda que ha ido creciendo poco a poco y que hoy día inunda nuestro mundo: la corrección política.
En un ejercicio de la misma y de sensacionalismo, la prensa se ha echado encima de este título y los desarrolladores (nada menos que EA) han dado el brazo a torcer. Decisión más que equivocada, en mi opinión, pero bueno, EA intenta mantener contento a todo el mundo.
De todas formas, siempre podrás elegir como facción a los marines de los Estados Unidos y luchar por la libertad, ya sea en el campo de batalla u organizando las sesiones de tortura en Guantánamo. ¡Todo sea por la democracia! ¡Que se enteren esos towel heads de cómo las gastan los occidentales!
Me da mucho, mucho asco la corrección política. En serio. Hace algún tiempo vi que se estaba desarrollando un shooter de la 2ª Guerra Mundial en el que el jugador era parte del Eje. Supongo que ya estará enterradísimo bajo una montaña de cartas sensacionalistas pidiendo protección a nuestros hijos y culpando a los desarrolladores de matar familias. En fin.
Al menos los juegos mueven ya tanta pasta que poco a poco van sudando de las acusaciones, al menos las compañías más íntegras.
Bueno, sigan con lo suyo. Dentro de un tiempo, análisis del Heavy Rain. Juegazo es decir poco.

martes, 5 de octubre de 2010

Descojone

Es lo que es esta lista de "los mejores videojuegos de la historia". Vean, vean y ríanse conmigo:
Lista elaborada por gilipollas mentales
No niego que muchos de los juegos de la lista sean buenos. Digo que, si ésos son los mejores de la Historia, alguien tiene una prima económica bien grande. Por favor, el mejor juego de la Historia un monster hunter. DE LA PSP. Y el segundo un rpg. DE LA DS. Y atención, que en el puesto 16 tenemos al resident evil 5. Han leído bien: el resident evil CINCO. Ni cuatro ni seis, CINCO.
Me voy por ahí a hiperventilar. Y a reírme.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Fallout 3


Recomendación: lean esto mientras escuchan esta joya: I don't want to set the world on fire
Hola de nuevo, conciudadanos.
Aprovechando que he tenido el placer de probar las expansiones del Fallout 3 y ante la inminente salida del New Vegas, voy a hacer uno de mis fantásticos reviews históricos.
Fallout 3 es un puto juegazo enorme. Por muchas razones.
Una de ellas: rol occidental. Sinceramente, estoy hasta la polla del rol oriental. Sota, caballo, rey, repetir ad nauseam. Y mira, no soy un tipo al que le cansen fácilmente las fórmulas repetitivas (God of War, Devil May Cry, et caetera), pero lo de esta gente me supera. Bien contra el mal-caminos lineales-nula capacidad de decisión-los malos molan más-nunca puedes ser los malos-como soy nivel 2 mis enemigos son de nivel 2... y así hasta decir basta.
Fallout 3 dijo basta. En realidad Oblivion: The Elder Scrolls dijo basta, pero Oblivion era más fantasía épica medieval al horno. Que sí, que me encantan los dragones, que nadie lo dude. Pero lo que hizo Fallout...
Imaginemos a la América (y me refiero a los EEUU) de los 50-60. Pongámosle ciencia ficción sesentera. Reventémoslo con un holocausto nuclear. Obtengamos una de las ambientaciones más logradas, inmersivas, brutales y jodidamente buenas de la Historia.
En el mundo de Fallout, que es el nuestro pero un poco cambiado, la Guerra Fría tuvo un final bastante caliente (he hecho un chiste) y China bombardeó EEUU. Los habitantes más afortunados tenían acceso a los Refugios, búnkeres subterráneos a prueba de bombas nucleares, gestionados por la empresa Vault-Tec. Esta empresa es muy feliz y en realidad programó experimentos en dichos refugios, como cultos al líder, control mental y clonación, pero eso no se sabía, claro.
El caso es que algunos consiguieron sobrevivir bajo el suelo... y muchos sobre él. El ser humano es duro, qué cojones, y un holocausto nuclear no es suficiente. Así, durante 200 años se ha sobrevivido en un mundo post-apocalíptico con la ley del más fuerte. Y tú, un joven rebelde que la ha liado parda en su Refugio, el 101, tiene que salir por patas y encontrarse con... el Yermo.
Salir al Yermo es toda un hito en los videojuegos de nuestra era. De repente, tu pobre personajillo, con su uniforme del Refugio 101, su bate de béisbol y su mundo mental se ven enfrentados a kilómetros cuadrados de saqueadores, supermutantes, robots sesenteros psicópatas y otros seres humanos. Tienes que buscar a tu padre, que se ha ido a no sé qué, y puedes hacerlo... Pero también puedes irte a dar un paseo por el jodidamente enorme mapa que es el Yermo (por cierto, representa fielmente parte del centro de Washington DC y alrededores) y liarte a hacer misiones secundarias, armarte o hacer el gili. De hecho, una de las maneras de disfrutar al máximo este juego es dejándote llevar. Elige una dirección al azar y tira; a las dos horas te preguntarás qué haces en un metro atestado de necrófagos con tu rifle de asalto a punto de cascar. Tu padre que espere, por cierto.
Libertad absoluta, sí señor. Todos los enemigos, al morir, dejan caer sus armas y armaduras. Y tú llegas y las recoges. ¡Estáis acabados, tiempos en los que el malo con bazooka se lo llevaba al Cielo al morir! Desde el principio puedes explorarlo todo.
Y merece la pena, porque no me cansaré de alabar la ambientación de esta joya. Edificios, publicidad, objetos, comestibles, refrescos (¡lo que daría por beberme una Nuka Cola!), estética... TODO, joder, todo está cuidado al detalle. Y es que además los diseñadores son bastante frikis, y hay referencias por doquier: una misión con replicantes, sociedades orwellianas, un edificio bajo el que reposa UN MONOLITO EN HONOR A CHTULHU!!!... Todo ello regalos a quien se dedica a patearse el Yermo, recompensas a los que saben valorar una obra maestra como ésta.
La trama está bien, además. No es muy larga, pero entretiene, y uno de los capítulos es brillante; decidme si no qué esperabais de Tranquility Lane.
El apartado gráfico es correcto, ni más ni menos. Ni es la hostia ni da pie a quejas. Puede hacerse repetitivo a la larga, todos los metros son iguales, pero al fin y al cabo en el Mundo Real TM también.
Y la música... oh sí. OH SÍ. Éxitos reales de los 40-50-60 pinchados directamente a la radio de tu pip-boy, para que escuches un swing mientras matas supermutantes. Me bajé la banda sonora porque no he podido encontrarla, pero es un detalle más que sumar al carro.
Sólo hay una cosa fea en Fallout: los bugs. Como buenos costras, los desarrolladores hicieron el trabajo a medias en algunos sitios, y no es raro buguearse en un montón de escombros anodino. Pero en fin, detalles menores!
Eso es el juego normal, que te puede dar para unas 50 horas largas. Y las expansiones le dan aún más vida, más ambientación y más bizarradas. Hay una que se ambienta en una nave espacial; te abducen unos extraterrestres y claro, la lías parda en la nace (cuyo diseño es sesentero a más no poder). En otra de las expansiones viajas a lo que podría ser New Orleans, con sus marismas, vudú, paletos con escopetas y feria del puerto. Noria incluída! Sin duda es la expansión que más me gusta, aunque hay otras 3 orientadas al combate. En una te metes en una simulación virtual de la guerra de Alaska, en otra te meten en Pittsburgh y te metes en líos, y en la última ya es que se les va la olla y puedes borrar del mapa alguna localización. No diré más.
Así que, amigos míos, si alguna vez han pensado en invertir 40 euros en un juego, háganlo en éste. A 40 el juego completo con sus 5 expansiones; les garantizo horas y horas de sufrimiento y diversión.
¿Y quién soy yo para resistirme al New Vegas? Nadie, por supuesto. A puntito estoy de reservar la edición de coleccionista.

domingo, 12 de septiembre de 2010


Puede parecer trivial, pero nada más lejos de la verdad.
En un blog d videojuegos, ¿qué tiene que ver el "bad parenting"?
Todo.
Como ya dije en una ocasión, lo fácil es culpar a los videojuegos y a Marilyn Manson de las masacres de instituto.
Mirarse en el espejo es mucho más difícil.
Así que el cómic de explosm de hoy me ha recordado esto, y lo he colgado.

viernes, 3 de septiembre de 2010

WTF?

Como me gusta manteneros al día con las noticias videojueguiles, una o dos veces al mes actualizo. Rabiosa actualidad.
Bien. Tras esta sintaxis tan espantosa, viene algo más espantoso aún. Resulta que el Final Fantasy XIV (creo que es el XIV, lo siento, perdí la cuenta) vendrá con límite de horas jugables por semana. Como lo oyen. Se trata de un juego de rol online, por supuesto.
Después de 8 horas de juego, el personaje ganará la mitad de experiencia. Cuando el número de horas llega a 16, el personaje no gana experiencia en absoluto. Como castigo negativo es excelente, la gente dejará de jugar a las 16 horas sí o sí. Pero, ¿quién es el gilipollas que ha ideado esta insensatez? Tu tiempo es tuyo para disfrutarlo como quieras. Si no tienes la madurez suficiente para distribuirlo de forma adecuada, es tu problema. Si quiero jugar 50 horas semanales porque estoy de vacaciones, no me lo puede impedir un Tío Con Ideas Brillantes. Vomitivo, en mi opinión. Como medida auguro que será un fracaso absoluto, y como síntoma de los tiempos en que vivimos, una victoria más del Buenismo y de lo políticamente correcto, que me está tocando los huevos hasta límites no imaginados por el ser humano.
En fin, Final Fantasy es una saga que no levanta cabeza desde hace mucho. Y si sigue así, se ahogará en su propia mierda.
Pues que les jodan.

jueves, 26 de agosto de 2010

Más Scott Pilgrim

Ayer hablaba de la demo de Scott Pilgrim vs. The World. Hoy hablaré del juego.
Sobre las 19:00 comenzó la tarde de juego. Multijugador de 3 y 4 personas (sufrimos bajas durante la aventura), víveres y ganas de viciarse.
El juego es todo lo que escribí ayer multiplicado por siete. Siete niveles a la vieja usanza, con miles de enemigos y un final boss. Recolección de monedas, destrucción de escenario, espadas, bates de béisbol, ladrillos, upgrades, y miles y miles de guiños a la cultura gamer de antaño. Definitivamente, este juego es para aquéllos que poseyeron una mega drive, una snes e incluso un PC tartana. Y para los que se gastaban cientos de PESETAS en las recreativas de la neo-geo. ¿Por qué nadie iba a desarrollar un videojuego con tecnología de hace 20 años? Porque hay un público muy numeroso y crecidito que pagará 10 aueros sin pensar por volver a los viejos tiempos con algunas comodidades de hoy en día (como guardar la partida, por Dios). Porque el acabado es fantástico, porque las referencias son brillantes, y porque el juego es tan divertido y adictivo como los beat 'em up de los 90.
Acabamos a las 7:00 de la mañana, exhaustos y con el malo final aún por pasar. Porque, ¿qué es eso de lo que yo me quejaba tanto? Ah, sí, la dificultad. Pues aquí tenéis, muchachada. Dificultad. No toda la del mundo, pero más de la que podemos esperar hoy en día.
Una puta joya, a disfrutar en compañía.

Un último apunte; unos secuaces y yo hemos empezado un blog sobre warhammer, modelismo y esas cosas que nos gustan tanto. Ea: http://enemigopredilecto.blogspot.com/
Por si pudiera interesarles. La cabecera la ha hecho un hombre que no conozco pero que debe de ser la hostia bendita.

martes, 24 de agosto de 2010

Scott Pilgrim vs. The World

Ayer jugué a la demo del "Scott Pilgrim vs. The World", un juego basado en un cómic bastante gamberro. Del cómic no hablaré, porque no lo he leído, pero esto es Internet y la wikipedia no es del todo una basura.
El juego en cuestión es un beat 'em up clásico clásico, de los de antes. 2 dimensiones, scroll horizontal, patada, puñetazo, agarre y movimiento especial; liarte a hostias con todo lo que aparezca en el escenario; y acción cooperativa hasta para cuatro jugadores. Si esto no es suficiente, el juego está plagado de guiños a la época dorada de las consolas de 16 bits y al mundo friki en general. Super Mario, Sonic, Final Fantasy... Después de jugar un único nivel, tengo que decir que es un MUST. Porque además el juego cuesta... 10 euros! Punto y final, no hay más palabras, señoría.